Entre los sacerdotes hay menos pederastas

Febrero 3, 2008

Cañizares afirma esta genialidad en los cursos de La Granda de 2007. Vamos a suponer que un santo varón, y Príncipe de la Iglesia, no miente. Si esto es así, ¿cómo lo sabe? ¿Dispone de cifras sobre el porcentaje de pederastas en la población general y, Dios no lo quiera, entre el colectivo sacerdotal?

Podemos estar seguros de que no, al menos para el segundo de los datos. Cañizares, a lo sumo, conocerá casos concretos, más que probados, que algún compañero de la ejecutiva habrá conseguido, mal que bien, tapar. Así, o la Conferencia Episcopal maneja cifras que la pondrían en serios aprietos, o sencillamente Cañizares miente, como es costumbre entre todos los propagandistas católicos. Implicando, de paso, que los no sacerdotes somos, probablemente, más pederastas que ellos. No dan puntada sin hilo, incluso cuando merecen estocada y descabello.

¿No deberían callar estos enfermos epistemológicos, tan alejados de una verdad mínima que carecen ya del instinto necesario para calibrar la dimensión de sus desvergonzadas mentiras?


Recta formación

Febrero 3, 2008

El 30 de junio de 2005, la emisora bandera del lobby ofreció esta escalofriante parrafada (también disponible aquí). Constituye un perfecto ejemplo del concepto católico de recta formación, que las personas de estudios adquieren en las prestigiosas universidades del grupo. He aquí por qué no puede tomarse en serio ninguna de las empresas formativas (otro simpático oximoron) que este grupo de alucinados emplea para adoctrinar a sus zelotes.

No se puede alimentar a los perros rabiosos sin que tarde o temprano éstos mismos sean quienes muerden al amo. Esto es lo que resulta de halagar sin tregua lo más bajo y vil de la naturaleza humana, es decir, el fanatismo y la ignorancia.


Garralda y el alcohol

Febrero 3, 2008

En Avilés, Asturias, gozan de la presencia de Ángel Garralda García, arcipreste, que celebra todos los 20 de noviembre la misa por los difuntos Francisco Franco y José Antonio. Aunque las hazañas de este moderno martillo de rojos podrían alimentar este blog durante semanas, bástenos hoy esta joyita, del libro Avilés, su fe y sus obras, del que es autor este erudito sacerdote, avilesino de adopción. Reproducimos las páginas 223 y 224 de este magnum opus, como muestra de la lógica inherente a la ciencia cristiana. Comiencen en la flechita y disfruten.

Ángel Garralda: “Avilés, su fe y sus obras”.


Sujeto paciente

Febrero 2, 2008

Comencemos por una boutade episcopal de tiempos ya lejanos:

“La Iglesia española fue sujeto paciente y víctima”

El 7 de abril de 2000, la Conferencia Episcopal Española se adornaba con esta joya del obispo de Córdoba, Juan José Asenjo. La Iglesia española, durante la Guerra Civil, dicen estos alucinados, fue “sujeto paciente y víctima”.

Las principales virtudes de este sanedrín son la hipocresía y el cinismo. Sólo un sutil retoque falta a esta declaración para ser perfecta, y es decir que durante los 39 años de dictadura franquista, también fueron sujeto paciente del Estado nacionalcatólico y ostentaron un poder teocrático nunca visto en Europa Occidental desde la supresión del Santo Oficio.

En aquel tiempo, ocho de abril de 2000, presidía la CEE el cardenal Rouco, salsa de todos estos platos, y epónimo de este weblog. Tenemos que recordar, una vez y otra, que no hay atrocidad que debamos dejar pasar, ni mentira que debamos dejar sin desmentido, porque la actuación de este grupo siniestro es despiadada (véase el caso de las sedaciones del Ramón y Cajal) y no son ajenos a ninguno de los crímenes pasados de los que no quieren responsabilizarse, ni tampoco disimulan la nostalgia de unos tiempos como aquéllos. Y los ejemplos del día de hoy sobran. Por eso recordamos éste: porque nos avisa de que nada de esto es novedad.


Roucomanía para todos

Enero 30, 2008

Aquí comienza la aventura de Roucomanía. En este blog vamos a ser despiadados con lo que no merece clemencia: el integrismo religioso que vuelve a levantar la cabeza en España, y que sueña con devolvernos a épocas de mayor esplendor, es decir, la España de Franco, de Felipe II o quién sabe si la de Fernando VII.

Porque no hay derecho. No hay derecho a que en España sigamos teniendo que pagar, todos, con dinero, con esfuerzo, con dolores de cabeza, los delirios de una pandilla de fanáticos e ignorantes, y su pretensión de obliterar siglos de Ilustración. Pero, a pesar de tener sobre sus conciencias las peores atrocidades de la historia de España y perpetuar nuestro atraso secular, con santa desvergüenza ellos siguen molestando y dispersando sus ñoñerías grotescas y su baba de odio.

Pues no. Todos aquellos que hayáis hervido de indignación o reventado de risa ante las últimas estupideces o maldades de los sectarios católicos, tenéis aquí un lugar donde pondremos cada una de sus oligofrenias exactamente en su sitio: la papelera.

No más roucomanía.