Autoayuda para integristas católicos

Noviembre 25, 2008

Este folleto manicomial no merece mayor comentario.


Sobre la apostasía

Marzo 21, 2008

En la edición digital del diario La Verdad aparece esta curiosa carta al director  motivada, a lo que se entiende, por una manifestación de apóstatas ante el obispado de Murcia. Como puede ocurrir que el Maligno (que siempre está al acecho y trabaja sin descanso, como indica la corresponsal) haga desaparecer este curioso testimonio de las movedizas ediciones digitales, no podemos evitar reproducir el texto completo:

Escribo a los manifestantes que se concentraron enfrente del Obispado.

Queridos hermanos murcianos: me atrevo, desde mi humilde saber de cristiana, a deciros que la apostasía que queréis no puede dárosla la Iglesia. Puesto que el Sacramento del Bautismo es un sello que no se borra hasta la muerte, al igual que el Orden Sacerdotal.

No sé como habéis llegado a esta situación de volverle al espalda a Dios. Pensad que a Dios no le hacemos falta, sin embargo a nosotros nos hace falta Dios.

Ya se que el demonio trabaja mucho y bien; es su oficio, apartarnos de Dios. En estos días estará muy contento y como Dios le dio poder en este mundo, no en el cielo claro está, allí ya no tendremos que luchar contra él.

Josefa Ruiz Soriano

Dejando de lado la profunda cuestión teológica de si el sacramento del Bautismo imprime carácter más allá de la muerte (técnicamente, un carácter es un accidente estable del alma, que es inmortal, ergo…), hay que corregir a esta buena señora, que, henchida sin duda de buena fe, yerra doctrinalmente de forma aberrante. Como suele ocurrir, el fanatismo y la ignorancia van siempre de la mano.

Querida Josefa: la apostasía que piden estos manifestantes es, precisamente, la que la Iglesia puede darles, pero no le da la gana de dar. Los apóstatas de Murcia, y de toda España, no piden que se borre el efecto indeleble de un sacramento que imprime carácter. Eso no puede hacerlo ni la Iglesia, ni Rouco, ni el Papa: sencillamente, es imposible, como cualquier conocedor del Catecismo sabe. Pero una cosa es conocer, y otra entender; y aquí es donde se ve que no entendéis nada. Lo que se pide es que se cumpla la ley (la Ley Orgánica de Protección de Datos, para ser exactos) y que los nombres y datos personales de los bautizados sean eliminados de los registros de la Iglesia Católica, que está tan sujeta a la ley temporal como cualquier otra organización, banda armada o Sociedad Anónima, pese lo que pese a los roucos y demás familia, acostumbrados a que suyo sea el país, sobre todo para cobrar los conciertos del derecho a elegir.

Anular el efecto del Bautismo es algo que estos señores no piden, amiga Josefa, y tu Iglesia no puede dar, porque saltarse todas las leyes temporales como tiene por costumbre no da derecho a estuprar la Teología. Sí puede borrarnos de sus archivos, si le da la gana, que es lo que no les está dando a los secuaces de la Conferencia Episcopal. La restitución al estado de pecado original previa al Bautismo les preocupa tanto a los apóstatas murcianos como lo que tú opinas o como las maquinaciones del diablo en las que crees con una fe digna de mejor causa.

En todo caso, si quisieras practicar el borrado, con lo que quizá adquirieses algo de la lucidez que el permanente congreso con tus directores espirituales parece erosionar, el rito preciso no es ejercer el derecho de revocación, ni invocar la sacrosanta LOPD. El ritual ya se inventó (o, más bien, resucitó) en tiempos de Juliano el Apóstata (siglo IV d.C.), y del él derivan nuestras actuales salvajadas conocidas como corridas de toros. Se llama taurobolio y la receta es como sigue: se descerraja un toro sobre una zanja en la que los neófitos reciben un baño de su sangre, que los purifica del nefasto efecto del rito bautismal. Eso es apostasía con fundamento, y no el simple ejercicio de un derecho que la Iglesia Española, como en tantas otras cosas, se empeña en denegar basándose en trampas saduceas y en que se encuentra por encima de la Ley.

¿Te queda claro, Josefa? Por si acaso, puedes ver la luz en la Wikipedia, y observar, además, que el Bautismo y la Confirmación ya estaban inventados con mucha precisión antes de aparecer la Estrella de Belén. Sólo que eran más lucidos y caros, aunque quizá no tanto como los bautismos más encopetados de Pozuelo de Alarcón o Cartagena, por citar lugares emblemáticos del nuevo mitraísmo católico español.


Monte Tabor

Febrero 17, 2008

Los vecinos de la Comunidad de Madrid conoce bien el caso del Colegio Monte Tabor. Con terrenos cedidos gratis et amore por la corporación municipal, se ha construido allí una de las incubadoras de excelencia de jóvenes católicos integristas del solar patrio. Para hacerse una idea de lo que encierra este epítome de la enseñanza concertada y del derecho a elegir, tómese como ejemplo este clip, en el que nos leen publicidad del Colegio de marras. Aunque está tomado de un programa radiofónico de humor, el contenido tiene muy poca Gracia.


Los de la Obra

Febrero 13, 2008

Del blog de un pensador.


El contexto del obispo

Febrero 13, 2008

Como casi todo español sabe, pero no debería olvidar, el obispo de Tenerife pronunció, en la presente entrevista, la famosa estupidez de que “algunos menores van provocando”. Como vivimos, desgraciadamente, en un país de inquisidores y juglares, esta atrocidad pasó de boca en boca y de medio en medio, como piedra de escándalo, impidiendo que la gente se leyera las declaraciones de este orate. Todas las cuales son un ejemplo canónico de cuanto hay de nocivo en la Iglesia. Sólo extraemos una al azar:

_¿Es cierto que no marcar la casilla de la Iglesia en la declaración de la renta es pecado, como dice Jiménez Losantos?
_Esa expresión es una hipérbole literaria.El lenguaje de Federico hay que entenderlo en el contexto en el que él habla. Creo que ni él mismo pondera lo que dice. Pero al margen de cuestionar la forma, muchas veces el contenido de su discurso da en el clavo.

Está clarísimo. El lenguaje de Federico, como el del obispo, hay que entenderlo en el contexto. Igualito que el de Adolf Hitler, Francisco Franco o Hugo Chávez. De hecho, incluso el de ZP, que Dios confunda, hay que entenderlo en el contexto. Ya sea la eliminación de los judíos europeos, la destrucción de todo enemigo político o la paidofilia, todas estas son cosas cuya postulación debe entenderse en un contexto.

¿Cuánto tardarían el señor obispo, y sus secuaces de la Conferencia Episcopal, en lanzar una fatwa a través del minarete de Losantos, Vidal y demás gusanos goebbelsianos, si desde este humilde foro manifestásemos que la Iglesia Católica española, por ejemplo, “va pidiendo a gritos que empecemos a quemar iglesias y ejecutar a curas y monjas”? Los crímenes y barbaridades cometidos por la horda roja durante la Guerra Civil (para Rouco, Cruzada de Liberación), ¿no hay que entenderlos en un contexto?

Pero esto no es más que retórica. Atendamos a la lógica. Fíjense bien en cómo, sin ningún respeto por la Razón, este iluminado (por el Espíritu Santo, según la doctrina) puede colocar en un breve párrafo dos afirmaciones completamente contradictorias: “Creo que ni él mismo pondera lo que dice… muchas veces su discurso da en el clavo”. En suma: lo más acertado, para el Obispo de Tenerife, es hablar como un demente. Es la versión moderna, hispana, nacionalcatólica, roucomaníaca, en una palabra, del no menos lamentable dictum paulino: “¿no ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo?…Dios escogió a los necios… Porque la sabiduría de esta mundo es necedad para con Dios”. (1 Corintios, caps 1 y 3). Pasajes que, naturalmente, hay que entender en un contexto. El contexto manicomial, enfermo de corrupción, de la comunidad cristiana.

Cosas como éstas no se despreciarán nunca lo suficiente. Recuerdan una entrevista que se realizó hace años al Cardenal Suquía. Preguntado sobre las delicadas relaciones de la Iglesia con el gobierno de Felipe González, Suquía respondió: “La Iglesia, con este Gobierno, está bien; pero no está bien”. Admirable prueba del amor de la Iglesia por la verdad: no respetan ni el tertium non datur.


Ciencia católica

Febrero 4, 2008

Una de las misiones de este blog es evitar que algunas actuaciones estelares caigan en el olvido. No tenemos que recurrir al sempiterno caso de Galileo, al de Copérnico o al de Giordano Bruno para poner en su lugar el significado oximórico de la ciencia católica. Es tan aplastante la evidencia de que la Iglesia trabaja en pro de la ignorancia y el fanatismo, que tendemos a olvidar las evidencias probatorias que aparecen todos los días sin excepción: porque hemos interiorizado la hipocresía con que la hierocracia se alinea con la ciencia mientras la pisotea todo lo que puede.

Para muestra, un botón. ¿Se acuerdan de Aquilino Polaino? Conmemoremos hoy a este santo varón, catedrático y científico.


Recta formación

Febrero 3, 2008

El 30 de junio de 2005, la emisora bandera del lobby ofreció esta escalofriante parrafada (también disponible aquí). Constituye un perfecto ejemplo del concepto católico de recta formación, que las personas de estudios adquieren en las prestigiosas universidades del grupo. He aquí por qué no puede tomarse en serio ninguna de las empresas formativas (otro simpático oximoron) que este grupo de alucinados emplea para adoctrinar a sus zelotes.

No se puede alimentar a los perros rabiosos sin que tarde o temprano éstos mismos sean quienes muerden al amo. Esto es lo que resulta de halagar sin tregua lo más bajo y vil de la naturaleza humana, es decir, el fanatismo y la ignorancia.


Garralda y el alcohol

Febrero 3, 2008

En Avilés, Asturias, gozan de la presencia de Ángel Garralda García, arcipreste, que celebra todos los 20 de noviembre la misa por los difuntos Francisco Franco y José Antonio. Aunque las hazañas de este moderno martillo de rojos podrían alimentar este blog durante semanas, bástenos hoy esta joyita, del libro Avilés, su fe y sus obras, del que es autor este erudito sacerdote, avilesino de adopción. Reproducimos las páginas 223 y 224 de este magnum opus, como muestra de la lógica inherente a la ciencia cristiana. Comiencen en la flechita y disfruten.

Ángel Garralda: “Avilés, su fe y sus obras”.