Sometemos hoy al escrutinio del amable lector estas escalofriantes declaraciones. Por desgracia, no se trata del delirio megalómano de un príncipe de la Iglesia de tiempos de César Borgia. La fecha es 5 de octubre de 2008, escasos días después de la puesta en marcha del LHC y más de 220 años después de la Revolución Francesa. Este sujeto, como diría su talibán mediático de cámara, habla de poner el poder bajo el imperio de los macarras de la moral como si el poder fuese un jarrón que tiene en el salón de su casa.
El señor Rouco haría bien en darse cuenta de que vivimos en un Estado democrático (poco, pero democrático) desde hace ya treinta años; de que el Caudillo ya murió, y de que los poderes, que son tres, al menos sobre el papel, los ostentan las Cámaras Legislativas, el Gobierno y los Tribunales de Justicia. Y además, emana del pueblo, no de la hierocracia ni del Monte Tabor. Salvo, quizá, en esa comunidad autónoma que es la suya.
Escrito por roucomania